Que tengan cuidado quienes menosprecien las creencias musulmanas: próximamente podrían terminar en la cárcel, incluso en occidente, por incitación al “odio religioso”, figura creada por una resolución del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Este organismo, que debería velar por los verdaderos atentados a derechos humanos como la desigualdad de las mujeres, denuncia por impulso islamista “el aumento de los estereotipos negativos raciales y religiosos en el mundo, y condena toda incitación al odio religioso”.
Fijémonos en que se iguala racismo, que es desprecio a las personas, con el ejercicio del derecho fundamental de rechazar o vilipendiar, si se desea, cualquier idea, sea esta religiosa, política, culinaria, deportiva o sobre colombofilia: se quiere que la ausencia de respeto sea delito.
A esta falacia intelectual nos han sometido los 47 países de ese Consejo, entre ellos notables representantes del amor a los derechos humanos como Arabia Saudita, Cuba o China.
Lo llamativo es que esta propuesta la presentaron conjuntamente Egipto, una dictadura militar musulmana, y EE.UU., que reingresó con Obama en ese Consejo de la ONU, después de que sus antecesores lo despreciaran por antidemocrático durante muchos años.
Esta actitud antiliberal, que terminará encarcelando por “odio religioso” a quien condene cualquier norma piadosa, comenzó como reacción islámica contra las caricaturas de Mahoma, publicadas en Dinamarca en 2005.
Por entonces, la Junta extremeña subvencionaba una exposición con iconografía de las figuras del cristianismo practicando sexo, incluyendo incesto, pederastia y bestialismo. Mal gusto con dinero de todos, pero nada más.
También aparece ahora un calendario de la muiy subvencionada asociación progubernamental COGAM, de gays, lesbisnas y transexuales, en la que estos últimos imitan cuadros clásicos del cristianismo poniéndose como modelos en ocasiones desnudos.
Mientras, quiere imponérsenos el estricto código islámico llamando racismo al rechazo a unas creencias para las que los derechos humanos ni siquiera son los de la ONU, pues han redactado otros.
Con el buenismo de Obama como bandera estaremos bajo la sharía.