José Luís Rodríguez Z. quiere tener la misma relación con Barack Obama que la que alcanzó José María Aznar con George Bush, que es la perenne de España con Estados Unidos: la de uno de sus aliados-tontos útiles.
Aunque es mucho mejor ser aliado-tonto útil que tonto inútil ante la Roma contemporánea que es Washington, cabeza del imperio de las democracias fuera del cual hay demasiados bárbaros, con pocas excepciones.
Es que cuando se es poco poderoso hay que abrigarse, y España no va a ponerse bajo los paraguas totalitarios ruso, chino o entre los “no alineados”, aunque Z tuvo sus tentaciones.
Cuando llegó a Cónsul, Rodríguez Z retó al emperador Bush, pero al siguiente César lo halaga, homenajea y le pone Hispania a sus órdenes, que serán más dolorosas que las anteriores: contra Aznar y Bush vivíamos mejor.
Rodríguez Z. está exultante porque el emperador lo saludará la próxima semana en Praga. “No va a afearme la huída de Kosovo, pero bastante me humilla despreciando mi Alianza de las Civilizaciones, negándose a asistir a la reunión de Teherán, pese a que le insistieron mis ayudantes”, debe pensar Z.
Como consuelo tiene la inesperada diplomacia suave del vicepresidente Joe Biden en Santiago de Chile, al decirle que el caso Kosovo estaba cerrado. Pero como senador demócrata había calificado de traición la orden de Z de que las tropas españolas escaparan de Irak sin consultar con los aliados, y eso que no eran combatientes.
El emperador Obama quiere empezar suavemente, sin humillar a aliados poco fiables. Necesita tropas combatientes en Afganistán y habrá que dárselas.
Porque no hacerlo sería de tontos inútiles y, además, de suicidas ante el monstruo islamista que mata a centenares en atentados, y que cuando pueda, asesinará a millones.
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