La política estadounidenses es muy diferente a la española, al extremo de que sería impensable ver a Rodríguez Z competir con Rajoy ante el cardenal Rouco por demostrar cuál de los dos es más religioso, al contrario de lo que hicieron Obama y McCain rivalizando sobre quién tiene más fe ante un predicador evangélico y la televisión.
Las diferencias se acrecientan, además, porque unos administran un imperio del que los otros forman parte.
Pero hay algo común entre demócratas estadounidenses y socialistas españoles: su resentimiento contra George W. Bush.
El diputado popular Jorge Moragas, invitado a la convención demócrata que consagró a Obama, fue presentado erróneamente como socialista y recibió un mensaje en tono confidencial del presidente de los demócratas, Howard Dean: “Por favor, dale un saludo a Zapatero de mi parte, pero no te olvides, ¡eh! A Zapatero le gusta Bush menos que a mi, que ya es decir, !ja, ja ,ja!"
Ese guiño de Dean puede afectar a Obama. Porque Moragas ha divulgado la frase en un gesto malvado de aparente ingenuidad, aunque Z se sienta halagado al saber que el líder demócrata conoce su nombre.
Rodríguez Z es solamente un aliado poco fiable para los estadounidenses, y su imagen sentado, despreciando su bandera en un desfile militar, entre gente respetuosamente en pie, es una afrenta para la mayoría de ellos.
La confidencia permite que un simple anuncio republicano dirigido a los hispanos –cuyos electores registrados son muy patriotas—pueda tomar una foto de Dean con Obama, ponerla junto a otra de Z repudiando su bandera, y añadirle este pié: “Así son los amigos de Obama”.
El elector quizás no sepa quién es Z, pero sí el significado del gesto, y su voto, acaso demócrata, podría irse hacia McCain.