Ahora que ha vendido las sedes de El País y la SER, y que pone en almoneda Sogecable, su red de televisión de pago, la prosocialista Prisa cambia su estrategia informativa y de tachar de neofascista a Mariano Rajoy ha pasado a consagrarlo como líder de una derecha deseable y democrática.
El Mundo y la COPE, que defendían incondicionalmente al Partido Popular, son ahora los enemigos radicales de su líder, al que le exigen la inmediata dimisión.
El País se ha vuelto marianista, a la vez que crecientemente tibio con Rodríguez Z: desde la aparición La Sexta, propiedad de amigos del presidente del Gobierno, que le ha hurtado a Sogecable parte de su negocio televisivo y que quizás estén obligando a Prisa a vender su patrimonio.
Así las cosas, los medios con más vocación para dirigir la política han cambiado sus papeles:
Prisa es como el entrenador de un boxeador que va ganando, al que abandona para despertar al noqueado contrario haciéndole respirar amoniaco.
El Mundo y COPE son como los entrenadores del perdedor que anuncian los puntos débiles de su propio patrocinado.
En este combate llega un momento en el que parece que Mariano Rajoy, e incluso Rodríguez Z, son poco más que unas marionetas movidas por medios informativos muy poderosos, pero que no actúan desinteresadamente: te apoyo si tú me das televisiones, radios y defiendes mis intereses, y como no lo hagas, ayudo a tu rival.
Rajoy ha anunciado que Alberto Ruiz Gallardón, tendrá grandes responsabilidades en el PP, para alegría de Prisa, y para que El Mundo y la COPE, enfadados, inciten a las deserciones.
Muchísima gente se alinea con unos u otros partidos según a quien apoyen o rechacen esos medios que podrían están gobernándonos a través de los políticos