Fernando Sánchez Dragó, primero comunista y ahora un liberal algo anarquista, acaba de descubrirle a la opinión pública que una censura informativa sensible e inteligente en televisión aumenta la audiencia, en lugar de reducirla. Sánchez Dragó se limitó a actualizar algunas de las normas que creó para la CBS en 1948 el padre de la información televisiva moderna, Douglas Edwards, y que en España tuvo como seguidor al inolvidable Felipe Mellizo: más cultura y menos vísceras. El escritor hizo durante 15 meses un informativo nocturno en Telemadrid sumamente personal que censuraba los temas pasionales que son comunes en otros noticiarios. Se centraba en la información nacional e internacional, la política, la economía y la cultura, que daba con una visión cáustica que luego matizaban buenos comentaristas de distintas ideologías. Nunca habló de fútbol pero, ay, apasionado de los toros, informaba sobre sus matadores preferidos: era la única excepción en su programa con poca sangre. Sus excompañeros de la izquierda lo acusan airados de manipulador amparados ahora en que él mismo se autoinculpó en un periódico de haber aplicando “férreas normas de censura”. ¡Censor! ¡Vendido!, le gritan. A lo que acaba de responder en otro artículo: “Expulsé los deportes, el sacramento del fútbol, los sucesos delictivos, los malos tratos, los muertos en carretera, la pederastia, los ecos de sociedad, las bodas, los cuernos y los divorcios, los conciertos de rock, los pases gráficos de películas, las pasarelas (Cibeles incluida), la llegada de náufragos y buques negreros a las costas españolas, la cocina creativa, Madrid Fusión, ARCO y tantas otras idioteces, perversiones o iniquidades del satiricón que nos rodea”. Eso hizo, y el informativo, que se veía por satélite en toda España, obtuvo una enorme audiencia que ahora lo echa en falta. -------------------- NOTICIAS RECICLADAS: EL ESCÁNDALO DE LA SANIDAD VASCA La noticia de que en la sanidad vasca saber el idioma regional vale 16 puntos y tener un doctorado 4 ha sido ampliamente difundida y comentada hoy en importantes medios informativos. Es una información reciclada que siempre parecerá nueva. Puede verse Crónicas Bárbaras del 24 de octubre de 2007: "Morir por el idioma"