Nación sin nacionalistas
Madrid preparó concienzudamente el bicentenario del 2 de mayo, montó exposiciones, editó libros, rodó películas y organizó grandiosos espectáculos, pero el espíritu local no se inflamó de nacionalismo, sino de ganas de fiesta.
Comunidad, Ayuntamientos, y hasta Rodríguez Z diciendo que patriotismo es solidaridad --vuelve con las ONG--, todo se unió para hablar de la gesta del día más famoso de la Guerra de la Independencia de los españoles frente a la amistosa invasión napoleónica.
Los franceses actuales se unieron desde París a esta conmemoración, igual que la Casa Real, cuyos antepasados perdieron la honra antes, durante y hasta bastante después de 1808.
Radios, televisiones y periódicos trataron de crear patriotismo. Recogieron durante meses los preparativos, dedicaron espacios a Daoiz y Velarde, a Manuela Malasaña y al resto de los héroes y heroínas, madrileños y del resto de España en Zaragoza, Gerona, Cádiz, Santander, Coruña, Vitoria…
Goya y todas sus pinturas con fusilamientos y luchas, muestra del espíritu de tantos españoles en aquel momento, forman colas inmensas en Museo del Prado.
Si los estadounidenses dispusieran de la grandiosidad del arte del aragonés para recordar su 4 de Julio, los franceses para su 14 de julio, y los británicos perpetuando Trafalgar, serían mucho más fanáticamente patriotas de lo que ya lo son.
Claro que España es diferente: aquí no se hacen desfiles militares como en esos países para levantar el fervor de las masas, quizás por el recuerdo de los del Caudillo, y posiblemente también porque la Guerra de la Independencia nació de traiciones y motivos poco honorables para muchos españoles.
Frente a los nacionalistas periféricos y su cierre mental de fronteras, la población española mayoritaria no sólo es poco patriótica, sino que únicamente luchará contra quien quiera privarla de sus fiestas, vinos, playas y puentes entre festivos.
Fútbol, gambas, cañas y unos güisquis: vista la respuesta madrileña a la efemérides del 2 de mayo, y por extensión de casi todos los españoles, esas apetencias construyen los motivos patrióticos contemporáneos.

Yo vivo cerca de donde se libró una cruenta batalla en la guerra de Independencia y es digno de ver como vienen tropas inglesas y francesas a honrar a sus caidos.
Ya que alguien se juega la vida por su país, lo menos que podemos hacer es recordarlo año tras año. No importa si las causas son justas o no, lo que importa es que alguien defendió los intereses de su nación y se sacrificó por su pueblo.
Publicado por: Fran | 05/05/08 a las 11:51