Coche viejo
Mi querido coche viejo: me piden que te abandone porque tienes 387.212 kilómetros sobre tu chasis, cuando funcionas como el primer día en el que te usé.
Pareces adolescente, pero como eres viejo debo enfrentarme a la demanda posmoderna de cambiar de mujer –ellas marido--, casa y coche cada pocos años.
Sigues siendo como cuando te compré: un ejemplo de sobriedad y calidad. Sin embargo, tus descendientes actuales, nietos de tu modelo, sufren constantes fallos electrónicos.
Dicen los mecánicos que te revisan cada 15.000 kilómetros que cualquier vehículo nuevo de tu marca y modelo se avería más que tú.
En estos últimos quince años hemos recorrido juntos parte de América, de Europa, algunos países africanos y asiáticos, y casi toda España.
Tu pintura está ajada por muchos soles, barros y lavados, pero aún conservas tu color original.
No te has averiado poniéndome en situación difícil o peligrosa. No hemos tenido accidentes serios, sobre todo porque tu acelerador y tus frenos reaccionan prestos cuando los necesito.
Claro que para mantenerte disponible te he cambiado dos veces el embrague, y una el catalizador y los trapecios.
Algunas más el aceite, quizás el ucraniano de girasol del ministro Bernat Soria, el gas del aire acondicionado, correas, suspensiones, bujías, neumáticos y pastillas de frenos.
Algo muy importante: consumes la misma cantidad de gasolina que cuando te fabricaron, y produces unos gases que, según la ITV anual, están por debajo de los mejores estándares.
Y sigues alegre, amigo mío, por lo que debo prometerte que vamos a seguir juntos el máximo tiempo posible.
Aunque temo que cuando necesites algunos repuestos ya no se fabriquen y deba recomponerte con piezas de desguace, si las hay, o convertirte en un monumento: te aseguro que nunca serás chatarra.

Te sigo Dn. Manuel desde hace algún tiempo, en realidad, desde que tuve noticia de tu existencia. Coincido contigo en muchos, yo diría que en casi todos los comentarios que haces. Soy de Ramallosa-Teo. Creo que alguna vez nos vimos, algún 29 de Junio de hace ¡tantos años!. Yo soy mas de la edad de Alberto, puede que uno o dos años menor, incluso. Me ha encantado el comentario de hoy y me ha hecho pensar retrospectivamente en tantas cosas. En tantas buenas cosas que hay que conservar.... como los coches viejos. Un abrazo. Saludos fraternales desde Cariño.
Publicado por: Federico Iglesias | 03/05/08 a las 2:09
Publicado por: Federico Iglesias | 03/05/08 a las 13:50
Me gusta su homenaje a un coche viejo porque lo humaniza ylo hace parte de usted como todos los objetos que nos son queridos.
Publicado por: Anna Castelló | 02/05/08 a las 2:12
Qué coche tienes? Te lo compro
Publicado por: | 01/05/08 a las 22:07
Yo dí de baja mi R-11 con más de 600.000 kilómetros. Eso sí, después de numerosos cambios de piezas, no por mal funcionamiento, sino por desgaste, muchas compradas en desguaces. De chapa ya estaba muy cascado, pero de motor siempre se portó muy bien, a pesar de la caña que le metía. En fin, pocos caballos, poco consumo y gran fiabilidad. Alguna vez me dejó tirado, pero no se lo reprocho. Como dice el refrán, quien da lo que tiene,no está obligado a más.
Publicado por: KAROLUS | 01/05/08 a las 20:43