Barcos sin honra
Si es verdad que una vez liberados los marineros españoles del Playa Bakio la fragata Méndez Núñez recibió órdenes de no atacar a los piratas que volvían tranquilamente a tierra, estamos ante una lección de grandeza, bondad y magnanimidad de Rodríguez Z ante el mundo.
Porque él cree que los piratas son unos pobres que tienen que asaltar barcos y matar para vivir. Ya afirmó que el terrorismo nace de la injusticia, y que nosotros somos los culpables.
Beatífico maniqueísmo el que domina a nuestro idealista Gobierno: nosotros, malos; ellos, buenos y explotados.
Desconoce que Somalia está controlada ahora por señores de la guerra, iluminados jefes religiosos, bandidos y vendedores de esclavos que saquean todo lo que ven.
Para Z las guerras de clanes y de sectas somalíes no provocan hambre y pobreza, sino que las generamos nosotros cuando pasamos a decenas de millas de sus costas.
El pensamiento Alicia de Z no puede concebir la existencia de gente dedicada sólo a sentir poder en dinero, armas, esclavos, mujeres y animales sobre los que cabalgar: mejor blindados que caballos o camellos.
Al ignorar algo tan elemental y teniendo a las fuerzas armadas españolas como una ONG, lo raro es que el Méndez Núñez no hubiera escoltado a los piratas para protegerlos de otros predadores hasta que escondieran su dinero.
Desde ahora ahondaremos en nuestro talante bondadoso: este presidente y su gabinete de pacifistas deberán ceder ante cualquier nuevo bucanero o terrorista. ¡Más secuestros, que estos pagan!
A Miguel Ángel Blanco no lo habría matado ETA. Y sí unos islamistas toman como rehenes a españoles para exigir la libertad de los condenados por el 11M, vaciaremos las cárceles para que hagan muchos más 11M.
Z está dejando una frase para la historia: “Más vale barcos sin honra que honra sin barcos”, lo contrario que Méndez Núñez en el puerto del Callao.
O como le dijo Churchill a Chamberlain, “Renunciaste al honor para evitar la guerra y tendrás la guerra y el deshonor”.

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