A pesar de su confusa política internacional, de la abdicación del Estado ante algunos estatutos autonómicos, de entregarle el Sahara a Marruecos, de proclamar el pacifismo de ETA, de asegurar que no habría crisis económica ni paro creciente, usted ganó ampliamente las elecciones.
Ese aval demuestra que usted es un genio. Puede seguir deconstruyendo a su voluntad la igualdad de los ciudadanos según donde vivan.
Tras este éxito puede prometer lo que desee. Si asegura que va a descubrir América antes que Colón le creerán y aclamarán entusiasmados.
Anuncia que dedicará esta legislatura a mejorar el empleo, la economía y las políticas sociales, pero como todo lo hace al revés, dedíquese a promover el paro, las deudas y los conflictos, y así iremos bien.
Usted hizo lo contrario de lo que propuso: si prometió más mujeres en el poder, tras su primer mandato hay menos en el Parlamento; habló de 350.000 jóvenes beneficiados con ayudas a la vivienda y son 140; anunció cientos de millares de viviendas protegidas y son unas decenas, dijo que habría una veintena de desaladoras y construyó dos.
Puede ya crear un cuerpo militar especial, como el de sus elegantes y marchosos soldados-bomberos, para que construyan decorados que muestren realizadas sus promesas de cartón-piedra, como hacía Potenkim para Catalina la Grande de Rusia.
Tiene tanto poder que puede mandar a Pedro Zerolo de embajador a Irán para que, con la Alianza de Civilizaciones, haga que los ayatolás salgan del armario, porque muchos son gays, y tendremos paz y amor sin fronteras físicas ni culturales. Así podremos acceder al Estado Multinacional que tanto desea usted.
Hala, a hacer los deberes del nuevo cuatrienio, que hay que deconstruir España enseguida, hombre, que para eso ganó las elecciones.