Cuatro años mas de José Luís Rodríguez Z en el Gobierno, pero esta vez con un partido nuevo en la oposición que aunque tiene sólo un diputado, Rosa Díez, será como diez por llegar sin hipotecas previas, por la claridad de sus ideas y por su capacidad de agitación ideológica.
La gran coalición entre los dos grandes partidos parece imposible, pese a la grave crisis territorial y económica que la recomendaría, como ocurrió con la actual “groBe koalition” alemana: posiblemente Z se apoyará en nacionalismos confederalistas, como CiU o independentistas, como el PNV de Ibarretxe.
Pero con un PP que pese a su crecimiento fue incapaz de acortar distancias con el partido de Z, la voz fresca y desinhibida de Rosa Díez va a escucharse constantemente, más que en el Grupo Mixto del Parlamento, en los medios informativos.
Un Pepito Grillo para el presidente del Gobierno. No podrán achacarle venir de la extrema derecha o del franquismo como hacen con el PP.
A sus 56 años, e hija de un obrero socialista encarcelado y condenado a muerte, aunque indultado, ella misma es una socialista histórica; fue diputada vasca, consejera del Gobierno regional, eurodiputada y candidata perdedora en 2000 al puesto actual de Z.
Como consejera durante siete años de un gobierno vasco de coalición PNV-PSOE, conoció a fondo hacia dónde se encaminaba el nacionalismo étnico que propone ahora un referéndum separatista para el próximo otoño.
Perseguida por ETA y odiada por sus antiguos aliados, incluyendo la actual dirigencia del PSOE, Rosa Díez puede presumir de que consiguió su escaño con 303.535 votos.
Atentos, porque son 289 más que un PNV que logrando solamente 303.246 tiene seis diputados.
Cifras y diferencias a las que ella acudirá para bajarle los humos a los ibarretxes.