Bailamos al borde de una sima mientras se determina la esencia y existencia de España y de cada español a partir de hoy.
Quien haya seguido la prensa extranjera en los últimos meses o viajado por otros países habrá detectado que muchos expertos creen que España está cayendo ya en esa sima sin saberlo.
No es la economía, que también, aunque de crisis peores se ha salido. Es el concepto de nación. Su presencia e influencia en el mundo. El que pudiera estar desangrándose como los suicidas que se cortan las venas en agua caliente: adormeciéndose suavemente y con poco dolor.
Impresión que acaba de dejar un dibujo VicentSardon, en Le Monde: un gran toro bravo que pone España en el lomo está separando los cuartos delanteros con una enorme sierra que maneja un lugareño cuya barretina dice Catalunya. Simultáneamente, otra sierra manejada por un aldeano cuya boina indica Euskadi está aislando los cuartos traseros.
Hay quien ve España así entre noticias y alusiones a Kosovo y a numerosas minorías étnicas europeas que exigen declararse independientes. Nuevos Balcanes.
Una impresión en Le Monde, pero también en The Times, Financial Times, Washington Post y muchos más diarios influyentes Demasiados con igual idea.
El PSOE lo niega: los que cortan el toro son sus socios. Quieren llevarse la carne. Ciudadanos, UPD y PP protestan, aunque tras gritar tantas veces lobo no se sabe aún si los escuchan.
Esta crónica, escrita antes de conocerse el resultado de las elecciones, es continuación de otra de ayer que contenía solamente la palabra “Coalición” repetida decenas de veces como los ensayos de escritura automática dadaístas: modernismo ante los totalitarismos que llegaban.
Numerosos observadores extranjeros parecen decirnos Goodbye, Spain, adiós. Quizás haya que escribir cuarentaicinco millones de veces “Coalición”.