Hace nueve meses, en mayo de 2007, ocurrió algo que quizás señale la dirección que tomará España el 9 de marzo: hubo elecciones municipales en todo el país y autonómicas en trece comunidades, y en ambas triunfó el Partido Popular, con 156.000 votos más en los ayuntamientos y 1.220.000 en la CC.AA..
Como consecuencia, el PP obtuvo 2.879 alcaldes con mayoría absoluta o con pocos apoyos ajenos y el PSOE se quedó con 2.329 ayuntamientos, muchas veces con pactos postelectorales onerosos políticamente.
En la campaña electoral de 2004, la que lo llevó a la presidencia del Gobierno, Rodríguez Z anunciaba que iba a triunfar recordando la tradición de que quien gana las municipales anteriores, y él lo había hecho en 2003, obtiene el gobierno en las generales: acertó.
Por la misma razón las elecciones de mayo de 2007 podrían dar indicios sobre las generales de 2008, al margen del triunfador del primer debate Rodríguez Z-Rajoy.
Además, pueden aparecer imprevistos –en 2004 los atentados del 11M--, aunque ojala que menos dramáticos: en 2007 nació Ciutadans en Cataluña, con votos que vinieron mayoritariamente de antiguos militantes del PSC-PSOE.
Quién sabe qué ocurrirá ahora en toda España con UPyD, cuyos líderes, como la histórica Rosa Díez, vienen más del socialismo que del conservadurismo del PP.
Recordamos poco los resultados de mayo de 2007 y no pensamos mucho en su posible influencia en los de 2008, quizás porque España está tan parcelada que pocas veces comparamos los votos de los dos partidos rivales en las CC.AA.
Pero, obsérvese a Rodríguez Z: está más tenso, dramático, nervioso y crispado que Rajoy, como se ve en sus mítines, pero también en el debate de televisión que mantuvieron ambos.
Posiblemente teme que le ocurra lo contrario de 2003.