Amigos y compañeros del Partido Popular: no toleraré que me digáis eso de “Mariano, piénsatelo dos veces” porque no rectificaré. El proyecto que os presento es la única vía para ganar las elecciones de esta primavera.
Sabed que es imposible triunfar con la mayoría absoluta necesaria para recuperar las atribuciones del Estado cedidas a los nacionalismos, también por mí en época de Aznar, y que sólo han logrado estimular las crecientes exigencias de los independentistas.
A los que les entregará Zapatero lo que deseen si gana, además de que se plegará a ETA. Y lo hará aunque haya militantes del PSOE indignados, pero sólo en secreto, con su aventurerismo.
Sin mayoría absoluta necesitaríamos un gobierno de coalición. Una “grossen koalition” a la alemana, pero será imposible mientras mande Zapatero en su partido porque él y sus incondicionales creen que es un ungido, iluminado por las estrellas.
Necesito dos millones de votos de la izquierda para obtener mayoría absoluta. Y para atraer voto socialista voy a anunciar solemnemente que la mitad de mi Gobierno estará formada por respetados miembros del PSOE.
Ya he alabado públicamente a Felipe González, anteponiéndolo a Zapatero, para que sepan que puedo enaltecer a algunos de los suyos.
Haré ministro de Exteriores a un socialista, como Sarkozy. También nombraré a Rosa Díez, fundadora de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) y escisión del PSOE, vicepresidenta segunda.
Durante cuatro años seremos centristas. Debemos conseguir que los nacionalismos crecientemente radicalizados, al perder su capacidad intimidatoria, aparezcan ante todos como lo que son, un bluf.
Por tanto, no toleraré celos ni peleas entre vosotros por unos puestos u otros. Menos aún las de Aguirre y Gallardón. Es la supervivencia de una idea de España o la disolución a la que nos aboca el zapaterismo.