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31/10/07

Caprichos presidenciales

Se encaprichó con inaugurar el AVE Madrid-Barcelona el 21 de diciembre y ordenó que las constructoras aceleraran las obras en un trazado ilógico que los políticos catalanes variaban constantemente, frente a los criterios técnicos.
Ahora, todos postrados por ese costoso capricho de ZP, similar a la mayoría de sus leyes, nacidas con buena intención, pero estropeadas para satisfacer las exigencias de los nacionalistas radicales y de la extrema izquierda.
Cesiones que, naturalmente, han dividido al Tribunal Constitucional, que ahora tiene la mitad de sus miembros recusada por el PSOE o por el PP.
Una de las imposiciones fue ampliar el mandato de la presidenta del propio Tribunal para que mantuviera sus dos votos “progresistas”, porque uno es de calidad, e impedir que los heredara un magistrado conservador.
Es que la presidenta, con una mayoría supuestamente izquierdista, debía declarar acorde a la Constitución el Estatuto de Cataluña, pese a que establece una relación paritaria entre esa “Nación” y el Estado, y rompe la solidaridad regional y ciudadana.
María Emilia Casas también debe apoyar que el enlace homosexual se llame matrimonio. De haberle dado otro nombre ni siquiera el PP podría haberse opuesto a una ley, por otra parte, bastante moderada. Todo, porque las organizaciones gays más fundamentalistas exigían el término para zaherir su simbolismo religioso.
Igualmente, las feministas más extremistas lograron que ante igual delito de malos tratos el hombre fuera mucho más castigado que la mujer, obviando que el diez por ciento de la violencia sexual lo ejercen ellas.
Estas y otras grandes leyes de ZP hubieran sido buenas si no se hubieran excedido caprichosamente en sus concesiones al sectarismo.
Declararlas inconstitucionales supondría el fracaso de toda una legislatura llena de insensateces, y eso no lo puede tolerarlo el ahora llamado Z.

30/10/07

Profecía atómico-climática

Lo que sigue es una profecía elaborada sin poderes psíquicos o espirituales, sólo con sentido común: dentro de cinco años, como mucho, nadie hablará del calentamiento global.
Esta predicción le sonará herética a tanta gente, especialmente en España, que teme la inmediata extinción de la vida de nuestro planeta en un Holocausto tan grave, dijo cínicamente Al Gore en Oviedo, como el que le infringieron los nazis a los judíos.
Nos llama sádicos asesinos él, que como vicepresidente estadounidense bombardeó Yugoslavia, Somalia, regularmente Irak, y tantos otros lugares.
Ahora, se ha convertido en líder ecologista mientras viaja en su avión privado, y posee una mina de zinc altamente contaminante y una enorme casa de campo que consume tanta energía como un barrio entero.
Él, que se atribuyó haber creado internet, algo que existía bastante antes de que fuera vicepresidente estadounidense: las www nacieron en Europa.
Pronto comenzará a haber dudas sobre el calentamiento global provocado por nosotros porque desde que el planeta existe hay calentamientos y enfriamientos por causas naturales.
Cualquiera que haya vivido los años 1970 recordará una enajenación similar, con otros ecopredicadores anunciando que el planeta se congelaba.
Tiempo de apocalipsis: subía el coste del petróleo, más que ahora. No se quería depender de los árabes. Cuando se enfriaron los precios se calentó la tierra.
Mucha gente está en contra de la energía nuclear, la única fuente de enorme producción que no genera CO2: se recuerda Chernóbil, desastrosa central soviética.
Pero alguien ha decidido que debe cambiarse el paradigma consumidor en los países donde se rechazan esas centrales. Habrá que convencer a la gente para que crea que lo nuclear es preferible al Holocausto que anuncian el Profeta Gore y sus Apóstoles del Apocalipsis.
Cuando construyamos nuevas centrales atómicas, el cambio climático se olvidará. Pronóstico, unos cinco años de ecopredicaciones.

29/10/07

Que nos vigilen

Como usted no delinque le importa poco que una cámara de video le grabe en un tren, en una calle conflictiva, en un banco o en una tienda.
Usted no tiene nada que ocultar en público, y considera que la cámara que filmó al racista maltratando a una chica inmigrante en un tren catalán es un bien social: debería haber más.
Pero los celosos del anonimato absoluto rechazan a estos policías electrónicos silenciosos y discretos. “Nos vigilan, controlan e intimidan”, protestan gentes traumatizadas aún por el vigilantismo franquista.
Pues que no salgan de sus casas, porque en las áreas públicas los ciudadanos deben estar protegidos de los seres más depravados.
Hay una izquierda que quisiera seguir sintiendo la heroicidad de vivir bajo el sistema policial que perseguía las ideas. Contra Franco vivíamos mejor. Pero aquello acabó hace tres décadas y ahora gozamos de Constitución que consagra todas las libertades.
Sin embargo, es cierto que mucha gente está amedrentada. Pero no por la policía, sino la magnanimidad del sistema legal, que ha convertido España en meta para la delincuencia internacional, individual o de grandes y pequeñas bandas.
Aquí, detienen a los malhechores y enseguida quedan libres. Como el agresor de la chica inmigrante. Porque la supergarantista legislación es una mezcla del último franquismo y del buenismo postfranquista:
Del Código Penal franquista de 1973 hereda su dulzura con la delincuencia violenta, creada para dar una imagen de generosidad que ocultara la dureza con la disidencia política.
Del postfranquismo toma un objetivo antifranquista: si hemos sido espiados, nadie más lo hará en la España moderna.
Pero la ciudadanía y los delincuentes han cambiado. La vigilancia electrónica es deseable, necesaria. Y debe endurecerse el Código Penal. Exigirlo es de justicia, no hacerlo es fascismo.

28/10/07

Gore-Sarkozy atómicos

Nicolas Sarkozy ha lanzado una iniciativa que Al Gore todavía no se había atrevido a plantear: reducir el consumo del petróleo dificultando la circulación automovilística e incrementar el transporte público movido por electricidad.
Puede hacerlo: Francia tiene 59 centrales nucleares que producen el ochenta por ciento de la energía que consume. Y construirá más, con la tranquilidad de que en medio siglo no han sufrido ni un solo accidente grave.
Sarkozy ha sabido ventear la opinión pública movida por Al Gore y los teóricos del calentamiento global por causas humanas. Al no poder con ellos, se les ha unido.
Y aprovecha su decisión: propone castigar con aranceles los países que no respeten los acuerdos de Kyoto, que suelen estar en el tercer mundo. Pero les ofrecerá centrales nucleares francesas para que dejen de emitir CO2.
Queda bien y va a sacar un altísimo beneficio económico uniéndose al neoecologista exvicepresidente estadounidense, que cuando mandaba también hacía guerras. Y consiguió hipócritamente junto con Clinton que no sólo los senadores republicanos, sino también gran número de demócratas, se negaran a ratificar Kyoto.
Obsérvese como el hábil documental de Gore, que despierta masas de excitados conservacionistas, calla sobre la energía nuclear: quizás porque podría tener interés en ella.
Con el CO2 como indeseable, hay que buscar fuentes que no lo produzcan. Sin prescindir de luz, trenes, industrias, calefacción, televisión, cocina, desaladoras.
Grandes consumidoras para las que no sirven los paneles solares, ni los molinos de viento. La única fuerza no fósil capaz de generar actualmente electricidad en cantidades gigantescas es la nuclear.
Pero las seis centrales españolas sólo producen el treinta por ciento de la que consume el país, que cada día demanda más. Y ZP quieren cerrarlas, mientras España supera crecientemente sus tasas de Kyoto.
Gran dilema: el neoecologista Gore vendiendo indirectamente nucleares, Sarkozy afirmando su bondad, y Z con pensamientos bucólicos.

27/10/07

El líder euromediterráneo

En el sur de Europa ya tenemos un líder: Nicolas Sarkozy, que nada más acceder a la presidencia francesa ha puesto en marcha su iniciativa de la Unión Mediterránea pasando sin consideración por encima de Zapatero y de su candorosa Alianza de Civilizaciones.
Sarkozy pretende repetir los inicios de la Unión Europea, hace medio siglo. Los países norteafricanos y asiáticos en el Mediterráneo están entusiasmados: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, e incluso Israel, Líbano, Siria y Turquía estudian cómo aliar sus intereses junto con la Europa del sur.
Y ahora, a aquella Alianza de Civilizaciones multiculturalista y religiosa, nacida de una súbita inspiración de Zapatero viendo el salón de la Asamblea General de la ONU, sólo le queda ser un tope en el vagón de cola del enorme proyecto francés.
Ocasión perdida: el primer ministro español había dispuesto de tres años para liderar las relaciones euromediterráneas, para proponer algo beneficioso para ambas partes. Podía haber aprovechado el vacío de los últimos años del deslucido Chirac y la liviandad de los mandatarios italianos y griegos.
Y en lugar de presentar un modelo para las economías de ambas orillas, teorizó sobre coproducciones de cine con Irán y, más allá, sobre la vinculación del rap español y el latinoamericano.
Nunca más volverá a presentarse una ocasión en la que España pueda ocupar la cabecera de los trenes de alta velocidad que van a cruzar el Magreb, construidos por Francia. Porque Nicolas Sarkozy ha tomado las riendas y quiere ser un nuevo De Gaulle en sus relaciones mediterráneas. España, envidiosa y tercerona, seguirá la estela.
Definitivamente, los intereses nacionales no se defienden en discursos con muchas zetas para seducir mentes adolescentes. Son cosas serias, de gente experimentada, con conocimientos de cómo es el mundo real.

26/10/07

Bienvenido, cambio climático

Al contrario que Rajoy, que se ríe del exvicepresidente estadounidense, aceptemos temporalmente el mensaje del ecopredicador Al Gore cuando afirma que la temperatura del planeta subirá un par de grados en las próximas décadas.
Pues qué bien. Será una bendición porque reducirá las muertes por el frío, que en una relación de siete a uno son más numerosas que por el calor.
Recordemos el famoso verano de 2003, en el que murieron unas 35.000 personas en los países del sur de Europa de complicaciones provocadas por el calor.
Se creó una gran alarma con esta noticia. En realidad, serpiente veraniega: cada año mueren en toda Europa por la temperatura estival 200.000 personas. Pero fallecen 1,5 millones de personas por el frío cada invierno.
Por tanto, cualquier calentamiento moderado reducirá las muertes, robándoselas al frío en una proporción de siete a uno.
Estos datos aparecen en “Cool it”, que significa a la vez relájate y enfríate, el nuevo libro de Bjorn Lomborg, el economista y estadístico danés que con “El ecologista escéptico” desconcertó y noqueó mundialmente a los ambientalistas más radicales al demostrar, basándose en los datos que ellos usan, que manipulan sus cálculos.
¿Por qué? Porque la multinacional ecologista chantajea a gobiernos y empresas para pasar por caja. Porque vive mucho ecopredicador de la industria de propagar el miedo.
Le hicieron a Lomborgen un auto de fe universitario y lo condenaron, pero enseguida tuvo que rehabilitarlo el “Comité Danés de Deshonestidad Científica”.
Lomborg cree que el calentamiento global está provocado por el hombre, por lo que a mayor calentamiento, menos tierras heladas, transformadas en feraces y productivas.
Ahora, a ganar dinero, Lomborgen y Gore, aunque este mucho más, que cobra 200.000 euros por charleta. Ecopredicarores, neomisioneros milenaristas. Negocio para quienes explotan a los creyentes.

25/10/07

Genes y genios

Posiblemente la persona más inteligente que existe en EE.UU. es el catedrático Thomas Sowell, economista, sociólogo y antropólogo, un verdadero polígrafo por la profundidad y diversidad de sus conocimientos.
A sus 77 años sigue siendo un sabio total, que lo mismo recita a Shakespeare o a Cervantes que un estudio con centenares de referencias sobre las razones que explican la actual pobreza africana.
Razones que no tienen nada que ver con lo que acaba de proclamar James Watson, premio Nobel de Medicina de 1962 como codescubridor de la estructura del ADN: que los negros son genéticamente menos inteligentes que los blancos.
Ocurre que Thomas Sowell es negro. Como Condolezza Rice, quien, al margen de que guste o no su política, tiene un índice de agudeza igual al de Einstein.
Hay trabajos de Thomas Sowell basados en sus propias investigaciones científicas dentro de las ciencias sociales, aunque no genéticas, que demuestran que negros y blancos se igualan si reciben los mismos estímulos intelectuales.
Pero, además, sin importar su raza, hay genios, como el propio Sowell, que ni siquiera reciben esos estímulos por haber nacido entre la pobreza y la ignorancia.
Ese fue el origen del profesor Sowell: el gueto en Chicago, envuelto en un mundo de drogas, miseria y violencia. Pero tenía una tía carnal con la que vivía que le daba, solamente, ánimos. Ella y su propia voluntad hicieron el milagro, incluso en una época en la que los negros todavía eran rechazados con desprecio.
Sowell proclama que no se puede ser conmiserativo ni paternalista por razones de raza o de sexo, por lo que rechaza las segregaciones positivas: hay que motivar para el estudio y el trabajo, pero también ser estricto, exigente. Sólo así progresan las minorías.

24/10/07

Morir por el idioma

Muy pronto los niños vascos críticamente enfermos morirán con más facilidad que los de las regiones sólo castellanohablantes.
Aunque el nacionalismo podrá proclamar orgulloso que se irán de este mundo como heroicos abertzales, entregando sus vidas para imponer el euskera en la medicina.
Esta sí que es una gran noticia que debería provocar debates políticos y periodísticos sobre a dónde nos lleva el nacionalismo que va imponiéndonos las leyes más autistas y endogámicas.
La denuncia procede del doctor Juan Casado Flores, del Hospital del Niño Jesús, de Madrid, que recientemente participó como miembro en el tribunal de selección de pediatras para niños críticamente enfermos de los hospitales públicos del País Vasco.
Explica que el baremo para elegir a los médicos en Euskadi concede 16 puntos al euskera, mientras que al inglés un máximo 2 puntos, aunque casi todos los avances científicos se publiquen en ese idioma y ni uno sólo en el regional.
Frente a ese baremo, un sabio con cientos de investigaciones plasmadas en “papers” y ponencias en congresos tiene un máximo 4 puntos. Haber recibido todos los cursos y entrenamientos posibles, 6 puntos. Ser catedrático de universidad en la materia, 1,20 puntos.
Es decir, el peor candidato euskerahablante vale por 13,3 catedráticos y por cuatro Nobel de Medicina.
Y esto que ocurre ahora mismo en el País Vasco, aunque el sistema se inició en Cataluña, aparece en otras regiones con lengua propia. Dejan morir por el idioma.
El observador recuerda el reciente fallecimiento de una niña vasca de vacaciones en un pueblo catalán: sería una tragedia griega que los dos médicos que la auscultaron sin descubrir que iba a morirse hubieran sido seleccionados por el método lingüístico que se usa ahora en la comunidad de esa víctima.

23/10/07

Enfermos que nos gobiernan

Hace treinta años que dos franceses, Pierre Accoce y Pierre Rentchnick, publicaron “Ces malades que nous gouvernent”, Esos enfermos que nos gobiernan, un libro en el que probaron que las enfermedades de los políticos influyen gravemente en sus acciones.
Durante los próximos días habrá ciudadanos que se preguntarán si han estado gobernados por un Pasqual Maragall con Alzheimer, enfermedad que ha confesado padecer desde hace algún tiempo.
Quienes conocen a este político, fundamental para la llegada de Rodríguez Zapatero a la Secretaría General del PSOE, no se atrevían a atribuir sus “maragalladas”, salidas de tono y caprichos pintorescos, a una enfermedad. Las creían debidas a su imaginación o a algunas alegrías en reuniones con amigos. Ahora quizás piensen en la dolencia.
Porque resulta que ese mal podría acompañarle desde muy antiguo sin que ni él ni los demás conocieran la raíz inspiradora de esas “maragalladas” que han rasgado indirectamente la Constitución.
El Estatuto de Cataluña, que debería ser declarado inconstitucional, fue una audaz “maragallada” que apoyó un agradecido ZP, auque maquillando algunas de sus propuestas más excéntricas.
Las concesiones de ese Estatuto envalentonaron a ETA y a los demás independentistas, y han deteriorado al Tribunal Constitucional.
Entre los casos narrados por los autores franceses sobre los políticos enfermos está el de los acuerdos de Yalta de 1945, cuando el enfermo presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, cedió ante Stalin casi todo lo que le pedía para acortar negociaciones, ahorrándose largos sufrimientos.
Los saharauis todavía sufren la mortal enfermedad de Franco en 1975: la debilidad del antes inflexible general le permitió al rey Hassan II de Marruecos lanzar su “Marcha Verde” para apropiarse del Sahara.
Lo cierto es que ahora, por querer satisfacer una “maragallada”, quizás enfermiza, la Constitución Española se tambalea.

22/10/07

Indigenismo contra España

La nueva Bolivia nos muestra al presidente Hugo Morales acicalado como indio precolombino mascando coca por las montañas para jurar ante sacerdotes aymará que seguirá costumbres indígenas y rechazará las europeas aportadas por la cultura española.
Esto del neoindigenismo es una moda creada por Claude Levi-Strauss, antropólogo francés revalorizador de lo primitivo frente a la modernidad. Es el concepto que favoreció la lucha de clanes cuando el marxismo abandonó la de clases.
Ahora tenemos a Morales, a Hugo Chávez y a un sinnúmero de caciques y jefes supuestamente aborígenes dedicados a condenar las costumbres que aportaron los españoles y a reinventar supuestas grandezas nativas.
Como sacrificios humanos apaciguadores de dioses, guerras perennes, hambre, esclavitud, brujería, racionar la coca como hacía el Inca, que se la daba sólo a los Señores: los esclavos aymará, como sería Morales, no tendrían derecho a la hoja.
Cuando el paradigma de algún país latinoamericano es una civilización primitiva y narcodependiente, porque la coca anula la personalidad, y no busca metas mejores mirando hacia adelante, se multiplicará la pobreza, algo que ocurrirá necesariamente con este indigenismo.
Atribuir la actual estrechez indígena a una explotación española que concluyó hace dos siglos es mostrar incapacidad para reconocer que el progreso puede lograrse en pocos años.
Hace solamente una generación casi toda Asia moría de hambrunas. Esfuerzo, voluntad, estudio y, sobre todo, autodisciplina, han logrado que casi 2.000 millones de personas dieran un gigantesco paso hacia delante.
El indigenismo es un salto hacia atrás. Estéticamente vistoso, pero ahogado por la brujería de los fetos de llama, supersticiones, coca creadora de molicie y culto tozudo a lo primitivo.
El pintoresquismo indigenista sólo provoca más pobreza, apatía y una creciente huida emigratoria de tan typical infierno precolombino hacia la odiada, odiosa España.

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