Tony Blair invadió Irak, pero volverá a Oriente Medio como Enviado Especial para la Paz propuesto por el Cuarteto de Madrid, formado por las Naciones Unidas, EE.UU., Rusia y la Unión Europea.
Recordemos la foto de las Azores: allí estaba el hoy exprimer ministro y líder socialista británico. Fue tomada el 16 de marzo de 2003, tras la declaración de un ultimátum a Saddam Hussein.
Se ve a George W. Bush, José María Aznar, el anfitrión José Manuel Durao Barroso y el propio Blair. Advertían que derrocarían a Sadam si no entregaba sus armas de destrucción masiva.
Cuatro días después tropas estadounidenses y británicas invadían Irak y vencían al dictador iraquí. Pero las armas no aparecieron.
España, entre una treintena de otras naciones mayoritariamente europeas con excepción de Alemania y Francia, enviaba tropas después para ayudar a la reconstrucción del país, según el Gobierno.
Pasó un año. En marzo de 2004 Zapatero ganó las elecciones y a finales de mayo retiró los soldados españoles, pero apoyó en la ONU que otros países remitieran más.
Menos España, la treintena de naciones que la acompañó sigue allí ayudando al pieblo. Los únicos combatientes son estadounidenses, británicos e iraquíes.
Volvamos al primer ministro portugués, Durao Barroso. Sería un belicista, pero en noviembre de 2004, seis meses después de la elección del pacifista Zapatero en España, y con su apoyo, fue nombrado presidente de la Comisión Europea.
Ahora resulta que dos los cuatro protagonistas de la foto de las Azores han sido ampliamente promocionados, uno en la UE y otro como Representante Internacional para la paz.
Durao Barroso preside Europa, Blair, mediador mundialmente aceptado. Y a Aznar, buena parte de la izquierda española quiere encarcelarlo por provocar una guerra con la foto de las Azores.
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