Corrupción legalizada
España es ya otro paraíso de las mordidas. Tanto, que el Fiscal General ha anunciado que no investigará las corrupciones socialistas hasta después de las elecciones, para no mediatizarlas.
Indagaciones que serían innecesarias si decidiéramos que los cohechos son honorables: están tan generalizados que se dan en todas las instancias municipales, provinciales, autonómicas y nacionales, y con todos los partidos.
Lo reprobable es que cada instancia exija distintos porcentajes de comisión, sin una homologación que los haga equitativos.
Está el caso del tres por ciento que, según Maragall, le exigía CiU a los constructores. El diez por ciento de los socialistas de Cienpozuelos, Sevilla o Ibiza. El PP ofrece un amplio abanico negociable: tiene los mejores economistas y sabe adaptarse al mercado sin matar la gallina de los huevos de oro.
Luego, tenemos al PNV, que pide el treinta cerca de Irún, y por el veinte anda IU en amplias zonas de Andalucía. Esta anarquía de precios muestra el exceso de voluntarismo y ausencia de método, tan españoles. Poco rigor. Improvisación. Espontaneidad más del tercer mundo que uso de unas reglas estrictas, exigibles en un país rico y moderno.
Por lo que deben unificarse las tarifas, y ahora que no vengan los nacionalistas con su perenne presunción de rasgos diferenciales sobrecogedores para ser diferentes a los demás.
Si establecemos la mordida en el quince por ciento, que sea igual para todos. Porque los empresarios deben recibir trato similar en cualquier zona de negocio. Es la garantía de que sus sobornos obtendrán siempre criterio técnico uniforme.
El Ministerio de la Vivienda, que no tiene misión alguna, podría transformarse en el utilísimo Ministerio de las Mordidas: las haría llegar a sus destinatarios y denunciaría judicialmente cualquier ruptura del Código de Gobernanza del Buen Cohecho.
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LECTURA RECOMENDADA
Hermann Tertsch, el gran cronista que enriqueció El País durante dos décadas y que fue despedido por participar en debates en los que exponía opiniones políticamente incorrectas, ha comenzado a colaborar en ABC.
Un diario ha perdido a uno de los mejores periodistas españoles y otro lo ha ganado.
Su colaboración con el viejo periódico madrileño comenzó hoy con un artículo en su Tercera titulado "Negacionismo, probidad e insulto". Puede encontrarse en:
http://www.abc.es/opinion/editoriales-columnistas.asp
De lectura sumamente enriquecedora.