Vuelve Perejil
La noticia pasó desapercibida porque pocas horas después de divulgarse ETA atentó en el aeropuerto de Barajas. El titular anunciaba: “Rabat detiene en el islote de Perejil a cinco islamistas”.
Según un periódico de Casablanca, las Fuerzas de Seguridad marroquíes habían capturado el día 26 de diciembre a esos cinco "barbudos", como los describía para reafirmar su peligrosidad, cuando preparaban suicidios terroristas.
Volvía al recuerdo el 11 de julio de 2002, cuando unos gendarmes marroquíes tomaron ese islote “para luchar contra la emigración ilegal hacia España”.
Explicación que rechazó el Gobierno de Aznar alegando que esa roca es de jurisdicción española. Una proclamación de soberanía que fue apoyada por la presidencia danesa de la Unión Europea y por todos los países miembros, con excepción de Francia.
El conflicto culminó con la toma española del territorio el 17 de julio en una acción militar simple e incruenta, voceada como heroicidad por el ministro de Defensa, que pudo haber provocado una guerra hispano-marroquí y deseos de venganza en el país norteafricano.
Aquella opera bufa ocultaba un forcejeo Rabat-Madrid por la posible reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla como respuesta a la obstinación aznarista de reclamar el referéndum del Sahara.
Tras la mediación del secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, los militares españoles se retiraron del islote y Rabat se comprometió a no volver a él.
Luego, en mayo de 2003 se produjo un sangriento atentado en la Casa de España de Casablanca. El 11 de marzo de 2004, el de los trenes de Madrid. Poco después llegó Zapatero al poder y levantó la presión sobre Marruecos neutralizando el apoyo español a los saharauis.
Ahora, vuelve Marruecos a Perejil, pero otro atentado oscurece la noticia y, sobre todo, la posición del Gobierno actual sobre la soberanía y la defensa de algunos territorios.