Como usted sabe, la Generalidad de Cataluña presenta balances de inversiones enormemente hinchados por gastos para la formación del espíritu nacional catalanista, mientras protesta porque no dispone de presupuesto suficiente para escuelas, obras públicas o sanidad.
Obtener más fondos es la razón de ser del nuevo Estatuto, y si usted afirma que hay prioridades mayores que los espíritus patrióticos le llaman anticatalán y hasta le apedrean. Quienes fueron vasallos del españolismo con Franco lo imitan para crear ahora otro espíritu patriótico.
Construir patrias arruinándolas. Vicio español. El caso más notorio no es catalán sino andaluz. Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, a quien el rey Fernando el Católico, asombrado por sus gastos durante las campañas de Italia que culminaron con la conquista del reino de Nápoles, le pidió que le presentara las cuentas:
“Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados, por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados, por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados, por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados”.
Don Gonzalo era de Montilla, Córdoba, apellido del segundo hombre del socialnacionalismo catalán, José Montilla, corresponsable de las nuevas cuentas que podría presentar el Gran Maragall:
“Por estudios para la catalanización de la perdiz japonesa, cien millones, por promocionar el burro catalán frente al toro español, quinientos millones, por un nuevo lenguaje de signos para sordomudos catalanes, distinto del español, mil millones, por explicar esto en una crónica en castellano, cien mil millones”. Y así, todo.
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Agresiones a Cuitadans de Catalunya.pdf