Un cómico llamado Pepe Rubianes, que para unos es gracioso y para otros un pelma, ha proclamado, para gran algarabía de la televisión pública catalana, su deseo de defecar sobre España y de sodomizar a los españoles, especialmente a los votantes del PP.
Su provocación fue acogida con indignación por diferentes grupos sociales. Y una asociación para la defensa del nombre de España, fundada por personas hartas de las persecuciones del fanatismo patriotero vasco, se querellará contra él, con lo que cometerá un error dada la poca importancia del personaje.
Muchos cómicos son iconoclastas. Viven provocando. Albert Boadella se ríe de los patrioteros catalanes como antes lo hacía de los franquistas. Pero como tiene más talento que Rubianes, no necesita insultar ni ser escatológico.
A Boadella y a quienes hacen chanzas del nacionalismo catalán los persiguen los matones de ERC y sus aliados, cuyo presidente, Pérez-Carod Rovira, conoce bien tal actividad: criado entre guardias civiles franquistas, vio como los suyos amparaban a los Guerrilleros de Cristo Rey, perseguidores de los antifranquistas como Boadella. Pero el líder independentista oculta cuidadosamente este aspecto de su vida
Realmente, defecarse en la patria, aunque labor discreta, es una actividad necesaria y habitual: nadie va a a hacerlo cada pocas horas al extranjero. Y lo de sodomizar es un acto voluntario no perseguible si el sujeto pasivo lo acepta.
Lo malo es que las nuevas bandas de fascistas patrióticos no son españolistas, no, que cualquiera quema una bandera española y libremente hace chanzas de los españoles.
En un país que siempre fue tan católico, un diplomático y autor de teatro inconoclasta y cuñado de Esperanza Aguirre, estrenó sin mayores problemas en Madrid una obra titulada "Me cago en Dios".
Porque hay cosas de España y en España con las que afortunadamente nunca pasa nada y Rubianes, simpatizante de los nacionalismos, seguirá sin problemas con sus excrementicias chanzas.
Lo malo es la ira, el odio, con los que se expresó. Sin comicidad. Su verdadera falta de sentido del humor. Y fueron poco agradables las risas del presentador y del público del programa de televisión.
Pero, atentos: si usted es bromista o tiene ese sentido del humor iconoclasta, no se exponga a las consecuencias si dice ante los patriotas gallegos o catalanes lo que Rubianes proclamó sobre España. Y si lo hace en el País Vasco, podrían asesinarlo.
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