Si usted alaba estos días un vino blanco que no sea el cava catalán posiblemente le acusarán de apoyar el boicot que han lanzado grupos de ciudadanos y algunos medios de comunicación contra los productos del Principado.
Boicot iniciado en Cataluña, paradójicamente, por Omnium Cultural, organización nacionalista subvencionada por la Generalitat, que conmina a los catalanes para que no compren productos etiquetados en castellano, y también por el vicepresidente de la Generalitat, Josep Bargalló, que insulta a quienes defienden que el cava es español.
En esta circunstancia, el cronista se declara en contra de cualquier boicot. Y recomienda a quien siempre le haya gustado el cava que se tome alguna copa más de lo habitual, siempre que no vaya a conducir, para compensar el notable descenso del consumo que ya observan los productores.
Pero, hecha esta declaración de principios, debe decirse también que uno de los grandes críticos de vinos de los EE.UU., Howarg G. Goldberg, le ha dedicado hace unos días un artículo al vino de las Rías Baixas gallegas Albariño, asegurando que es mejor que los clásicos y más conocidos chablis y champagnes. Sí, mejor y más barato que los champagnes, de los que los cavas son sucedáneos. Y alaba especialmente “el espléndido Palacio de Fefiñanes”, de menos de 20 dólares.
Goldberg, catador estrella del New York Tines y autor de libros fundamentales como el “All abouth Wine Cellars” (Todo acerca de las bodegas de vino), dice que es lo mejor que puede beberse como placer en cualquier circunstancia, además de ser ideal para acompañar ostras, mariscos y pescados.
Su periódico y él expresan una creciente pasión por todos los Rías Baixas, caldos a los que le han dedicado últimamente 29 artículos. Diario y cronista se presentan orgullosamente como sus descubridores para los consumidores estadounidenses. Dicen que esos vinos, antes desconocidos, son, seguramente, los mejores blancos del mundo.
Y, por cierto, esriben Albariño con eñe, letra inexistente en inglés, que parecía que iba a perderse fuera de los países hispanohablantes, pero que se ha integrado ya en los medios informativos estadounidenses.
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