La guerra de Irak, una más de las muchas que sufrió durante milenios el Oriente medio, hay que observarla como desde el espacio exterior para descubrir que está alumbrando una nueva Europa y un nuevo mundo desconcertantes para muchos gobiernos, incluido el español.
Esa guerra ha iniciado una reorganización internacional bajo la que agoniza la Europa abanderada por Francia con el seguidismo temporal de Alemania, y en la que renace como cabeza continental el Reino Unido, apoyado por países esteuropeos que estuvieron oprimidos por Moscú y que hoy son miembros de la Unión Europea y pronorteamericanos.
Porque en sus décadas de terror tenían la simpatía estadounidense, mientras que Francia compadreaba con Moscú: y eso no se olvida.
Es el momento también en el que el reverdecen grandes potencias, como China, cuyo océano Pacífico, como ruta económica y por primera vez desde el descubrimiento de América, es ya más importante que el Atlántico.
La guerra de Irak ha cambiado las influencias geoestratégicas sobre la zona que alimenta de energía al planeta, y la derrota de Sadam anuncia que otras tiranías árabes podrían caer o reformarse. Con la excepción temporal de Irán, por el momento irrecuperable, pero cuyos jóvenes más preparados sienten una creciente aversión hacia su régimen religioso.
Hasta ahora, y para mantener estable la zona, EE.UU. y Europa eran las garantes de esas tiranías. Pero como han perdido su quietud sin alcanzar la democracia, la nueva doctrina estadounidense, definitivamente separada de la francesa, trata de que los países den pasos de liberalización política.
Washington ha advertido seriamente a Egipto y Arabia Saudita, entre otras dictaduras, que deben cambiar. Kuwait, país machista y tradicionalista, ha comenzado a remojar sus barbas nombrando tentativamente a una ministra.
A pesar de las decenas de muertos que se producen diariamente en Irak, atribulada tierra en la que se enfrentan pasado y presente, unos 80 países presididos por Kofi Annan, incluyendo España a regañadientes, y liderados por EE.UU., apoyaron en Bruselas hace una semana al nuevo Gobierno del país: triunfo de Bush, jugada perdida por ZP.
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