Numerosas empresas en el norte de España están quedándose sin electricidad durante horas en estos calurosos días: no hay suficiente energía para mantenerlas en marcha.
Y aunque esas empresas mantienen un acuerdo con los proveedores por el que se exponen a parar a cambio de mejores tarifas, lo cierto es que crece la demanda energética sin que aumente la producción.
Con los combustibles cada día más caros, ya no se construyen embalses reguladores de agua y generadores de electricidad. Tampoco centrales nucleares, hoy enormemente seguras, que no alteran el clima y cuyos residuos son fácilmente controlables.
Pero se importa electricidad francesa, cuyo 80 por ciento es de origen nuclear. Aparte, las tres cuartas partes de las energías consumidas en España son de importación y altamente contaminantes: petróleo, carbón y gas.
Con pocas energías limpias producidas regularmente, España es ahora el país europeo más contaminante e incumplidor del caduco convenio de Kyoto.
Y muchos molinos de viento que iban a demostrar la inutilidad de la energía atómica, que se yerguen quijotescamente por todo el país, están parados por calma chicha.
De seguir esto que parece el cambio climático, y sin energía propia, España retrocederá inexorablemente. Habrá más y más apagones, cierre de empresas por falta de competitividad y despido de multitudes de trabajadores.
Pero, cómo no, nacerá una policía que electrocutará con multas de cuatro veces el precio de la tarifa a quienes consuman más kilowatios que los que les asignen.
Este verano seco y duro, al que posiblemente seguirán otros, hará la vida triste, incómoda y desgraciada. La gente empobrecida robará de los tendidos eléctricos y peleará brutalmente por el agua.
Y en lugar de oír a ecólogos como James Lovelock, el creador de la teoría Gaia, se sigue obedeciendo a seudoecologistas sensibleros e ignorantes, cuyas anticuadas ideas le hacen decir con jactancia a ZP que “yo soy el más antinuclear del Gobierno”.
España volverá al tercer mundo y Francia seguirá en el primero: es fácil imaginarse qué dirán los libros sobre este proceso de involución.
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