Nuestra comprensión con los chicos y chicas caprichosos, egoístas, gamberros y violentos, las denuncias contra sus profesores cuando los castigan o expulsan de los colegios, y las leyes y jueces que los protegen, han creado un sistema educativo con abundantes cachorros de hiena que acosan, aterrorizan y ocasionalmente provocan la muerte de sus compañeros débiles y enfermos.
Jóvenas carroñeras, diría Carmen Romero, que han conseguido en Elda, Alicante, que una adolescente cuyos padres habían denunciado las vejaciones que sufría se matara tirándose desde un puente.
Hace unos meses un muchacho, Jokin, se suicidó desesperado por la persecución de sus compañeros y compañeras. La historia adquirió gran repercusión porque se divulgó en un periódico cuyo director era tío del niño. Luego, se ha tenido noticia de numerosos intentos de suicidio similares.
Las escuelas están plagadas de gamberros, y chulos y chulas, vándalos violentos protegidos por sus padres, quizás maltratadores ellos mismos, y por leyes elaboradas como contestación al excesivo rigor escolar franquista.
Padres que insultan o golpean a los profesores, que los denuncian si contravienen la voluntan de sus jóvenes monstruos, asesorados por seguidores del omnicomprensivo doctor Benjamin Spock, el pediatra estadounidense que recomendó la libertad absoluta para los niños, doctrina que adoptaron tantos sicólogos.
Su teoría llegó a familias y escuelas españolas cuando, ya anciano, se arrepentía de haber creado varias generaciones de salvajes deshumanizados. Escribió en contra de sus propias teorías de juventud, pero ya nadie le hizo caso.
En España se sumaron la represalia contra la disciplina franquista, la doctrina inicial de Spock y la psicología libertaria: juntas crearon escuelas crecientemente ingobernables.
Ahora, los profesores rehúyen los problemas y las responsabilidades que se les atribuían en el pasado: ya no tienen autoridad, como entonces.
Muchos hacen lo posible para evitar que los padres les agredan o que les manden a la guardia civil con una denuncia que puede llevarlos a la cárcel porque le han retirado el teléfono móvil a un niño que se negaba a apagarlo en clase: acaba de ocurrir en Sevilla.
Últimos comentarios