Como la escena de los insultos a José Bono está sobreponiéndose a la importancia de la manifestación de las Víctimas del Terrorismo (AVT) del pasado sábado, conviene decir, seguramente por primera vez, el nombre de las personas que hablaron al final desde la tribuna:
Por quienes sufrieron los atentados islamistas del 11M, Ángeles Pedraza, cuya hija falleció en aquellos ataques a los trenes madrileños. Forma parte de los 300 afectados directos por esa masacre que pertenecen a la AVT. Importante clarificación, porque hay más asociaciones de víctimas del 11M que la que preside Pilar Manjón.
Víctimas de ETA: Pilar Elías, cuyo marido fue asesinado por un etarra al que le había salvado la vida cuando era niño. Alvaro Cabrerizo, mujer y dos hijas asesinadas en el atentado de Hipercor; Salvador Ulayar, hijo de otro asesinado, y Francisco José Alcaraz, Presidente de la AVT, cuyo hermano y dos sobrinas fueron masacrados en Zaragoza.
Usted seguramente no sabía esto porque los insultos a Bono están sirviendo para ocultar la repercusión del acto y para convertir en hecho gravísimo una anécdota nimia en múltiples democracias, en las que hasta en los parlamentos hay más insultos y apretujones que los que sufrió Bono.
Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz del PSOE en el Congreso, declaró que esas ofensas le recordaban acciones cercanas al terrorismo, esta vez perpetradas por la ultraderecha.
Y fueron, ciertamente, ofensas terroríficas. Unas señoras le llamaron a José Bono algo terrible: ¡¡Réprobo, réprobo!!. Está grabado.
Una imputación que tiene que aterrorizar a alguien tan católico como dice serlo el ministro, porque réprobo es el condenado a torturas infernales eternas por sus horribles pecados. Atacar así al ministro es, obviamente, puro terrorismo ultraderechista, e incluso satánico. ¡A la cárcel con esas peligrosísimas señoras terroristas
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