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enero 2005

31/01/05

Tonto Bush

Muchos de los más influyentes intelectuales calificaron siempre a George W. Bush como tonto y peligroso, aunque algunos de ellos comienzan a advertir que si le salen bien las elecciones de Irak y mejora la relación israelo-palestina, podría convertirse en un notable presidente.
Aún conserva enemigos: acaba de recibir un manifiesto en su contra con 9.000 firmantes, intelectuales y artistas. Claro que Ronald Reagan logró 58.563 firmas de iguales orígenes, y tras propiciar la caída del Telón de Acero y la desaparición de la URSS ayudó a muchos países, especialmente europeos, a ganar libertad y prosperidad.
Ahora lo presentan mayoritariamente como uno de los diez grandes presidentes estadounidenses.
Ya reelegido, George W. Bush no es más listo que antes. Sigue con su doctrina de que la libertad, especialmente la comercial, arrastra a las demás y genera riqueza. Lo que beneficia a todos, incluyendo a EE.UU.: así de simple.
Por eso paga con muertos norteamericanos la posible instauración de un sistema liberal en Irak, contagioso para toda el área circundante.
No es petróleo lo que necesita. Con su poder en el Congreso y en el Senado puede conseguir la autorización para extraer más combustible de Alaska del que exportan Irak y Arabia Saudita a EE.UU.
Quiere imponer su concepto de cómo debe ser el mundo. Una cadena de razonamientos que concluye demandando la revolución mundial permanente, idea aportada por los neocon de su equipo que habían sido trotskistas anteriormente.
Las grandes dictaduras, tipo China, se reforman por impulsión, y con ellas deben mantenerse buenas relaciones, pero hay que democratizar regímenes fanáticos que, como el iraní, tratan de obtener armamento atómico: esa es la doctrina.
Bush no es tonto, no. Recuerda a la Estrella Brillante de la Mañana, aquél Diablo de Fernando Pessoa que vigilaba y manejaba el mundo desde las alturas.

30/01/05

Felipe Zapatero

Felipe González le ha advertido a José Luís Rodríguez Zapatero que no debe confundir la descentralización del Estado con su centrifugación, que es la huida hacia el exterior de sus componentes cuando se les somete a un vertiginoso giro alrededor de un eje.
Buen aviso, porque Zapatero le da rápidas vueltas a la estructura de España, como si estuviera jugando con la pequeña centrifugadora que traía el Cheminova, un laboratorio infantil que regalaban los Reyes de Oriente para hacer ensayos de física y química.
La advertencia del expresidente a su sucesor del PSOE es seria. Más que una sentencia despreocupada como las que dice desde que dejó de gobernar, hace casi una década, y que a veces lo mantienen como un respetable estadista, y en ocasiones como un pasota algo despectivo.
González es un ser complejo que tuvo un enorme sentido de su responsabilidad. Fue fundamental en la modernización de España. Y aunque cometió errores, ninguno fue porque se dedicara a jugar con el país como si fuera un laboratorio.
Zapatero parece que le ha tomado gusto a su Cheminova, que no solo es un regalo sorpresa venido de Oriente, sino que trae, con su centrifugadora, frasquitos con productos capaces de hacer volar la casa con toda la familia dentro.
Felipe González había nacido en época de pobreza y de regalos útiles, plumas y libros, que tenía que conservar. Zapatero se formó en una etapa mas próspera, de Cheminovas de usar y tirar, de desechar todo lo viejo para cambiarlo por juguetes nuevos.
Por prudencia convendría crear algo así como un Felipe Zapatero, con la experiencia del estadista y menos ingenuidad que la de los chicos que se creen grandes innovadores porque rompen los chismes antiguos para probar otros desconocidos.

29/01/05

Shoah

Shoah es el viento negro de la matanza, mientras que Holocausto significa sacrificio, recuerda el gran George Steiner, judío nacido en la Viena de entreguerras.
La ciudad que ya en el prenazismo persiguió a sus más ilustres habitantes: Benjamin, Adorno, Bloch, Lukáks, Freud, Zweig y Roth, entre otros genios hebreos.
Parece más preciso decir Shoah que Holocausto cuando se habla del exterminio de seis millones judíos en los campos como el de Auschwitz, liberado ahora hace sesenta años.
Ningún país árabe, excepto Jordania, se ha sumado al recuerdo. Tampoco han participado las extremas derechas e izquierdas. No quieren recordar que solo en Auschwitz, Polonia, se gaseó como mínimo a 900.000 judíos, y a unos 200.000 gitanos y polacos.
En España, Izquierda Unida exige valorar igual el exterminio planificado de judíos que la muerte de soldados soviéticos en la guerra mundial. Quiere desfigurar el significado del Genocidio. Como José Saramago, que llamó Holocausto palestino a la batalla de Jenin, en 2002, en la que murieron 52 palestinos y 27 israelíes.
Seis millones de hebreos asesinados metódicamente, perfecta programación. Miles de años de sabiduría, de progreso y de historia. De familias que luchaban para que su siguiente generación nos entregara arte, cultura, ciencia: ¡los gentiles, cuánto le debemos a los judíos!
El nazismo trató de exterminarlos porque eran aventureros del pensamiento libre: el nazi odia las personas independientes, emancipadas, de mente abierta.
Atentos, porque vuelven a multiplicarse las ideologías así: quienes rechazan la reflexión individualista organizarían otro Shoah, si pudieran. Por eso, la mitología comunal, el fanatismo, religioso o patriótico, la ruptura de la singularidad personal para convertirla en masa, llevan al nazismo.
Hitler siempre anida en los grupos uniformes, geográficos o espirituales. Y en España, algunos nacionalismos y colectivismos recuerdan el “judenrein”, advierte Steiner.

28/01/05

Campanarios

Oigamos los dos campanarios más notables y sonoros de la parroquia española, uno laico, que sería la cadena SER, y otro religioso, que pertenece a la COPE, de la Conferencia Episcopal.
Ambos encajan en la tesis de Robert Kagan, sobre Europa como dulce Venus y América como enérgica Marte. La SER sería la pancista Europa y la COPE, Estados Unidos. Coinciden también con las ideologías: Partido Socialista contra Partido Popular.
Oigamos sus discursos matutinos, con sus predicadores titulares, de estilos tan diferentes, pero con igual intención: que la parroquia rece sus liturgias.
Iñaki Gabilondo, de la SER, es pausado, y Federico Jiménez Losantos, de la COPE, apasionado. Mientras el primero estudiaba con el sutil Opus Dei en Navarra, el segundo se especializaba en dialéctica marxista-leninista.
Cambiaron sus fidelidades, pero mantuvieron las técnicas de catequesis y hermenéutica aprendidas en sus respectivos seminarios ideológicos. Y millones de personas siguen, creen e interpretan el mundo radiodirigidos por Iñaki o por Federico.
Los fieles de uno y otro, aunque son más los del rito Gabilondo, se vuelven crecientemente radicales en ciega defensa de sus creencias. Antes, los informadores no azuzaban tanto a sus seguidores. Ahora, los agitan, crispan e indignan, echándolos unos contra otros.
Suerte para otras cadenas: buscando paz, muchos fieles radioyentes están convirtiéndose a religiones diferentes, a otras emisoras menos dogmáticas.
Esto ocurre por las mañanas, pero a la noche se repiten las admoniciones: en la SER salta Carlos Llamas, vehemente, iracundo y adjetivador, y en la COPE, César Vidal, cuya cultura enciclopédica, acidez y profunda religiosidad desconciertan.
Y sigue la diferencia absoluta entre ambos campanarios al interpretar los hechos. Desde una izquierda cerrada, Llamas tañe centellas socialistas, y César Vidal, desde sus firmes creencias de derechas, repica pausada y solemnemente con inapelables leyes divinas que baja desde el Sinaí

27/01/05

Réprobo

Como la escena de los insultos a José Bono está sobreponiéndose a la importancia de la manifestación de las Víctimas del Terrorismo (AVT) del pasado sábado, conviene decir, seguramente por primera vez, el nombre de las personas que hablaron al final desde la tribuna:
Por quienes sufrieron los atentados islamistas del 11M, Ángeles Pedraza, cuya hija falleció en aquellos ataques a los trenes madrileños. Forma parte de los 300 afectados directos por esa masacre que pertenecen a la AVT. Importante clarificación, porque hay más asociaciones de víctimas del 11M que la que preside Pilar Manjón.
Víctimas de ETA: Pilar Elías, cuyo marido fue asesinado por un etarra al que le había salvado la vida cuando era niño. Alvaro Cabrerizo, mujer y dos hijas asesinadas en el atentado de Hipercor; Salvador Ulayar, hijo de otro asesinado, y Francisco José Alcaraz, Presidente de la AVT, cuyo hermano y dos sobrinas fueron masacrados en Zaragoza.
Usted seguramente no sabía esto porque los insultos a Bono están sirviendo para ocultar la repercusión del acto y para convertir en hecho gravísimo una anécdota nimia en múltiples democracias, en las que hasta en los parlamentos hay más insultos y apretujones que los que sufrió Bono.
Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz del PSOE en el Congreso, declaró que esas ofensas le recordaban acciones cercanas al terrorismo, esta vez perpetradas por la ultraderecha.
Y fueron, ciertamente, ofensas terroríficas. Unas señoras le llamaron a José Bono algo terrible: ¡¡Réprobo, réprobo!!. Está grabado.
Una imputación que tiene que aterrorizar a alguien tan católico como dice serlo el ministro, porque réprobo es el condenado a torturas infernales eternas por sus horribles pecados. Atacar así al ministro es, obviamente, puro terrorismo ultraderechista, e incluso satánico. ¡A la cárcel con esas peligrosísimas señoras terroristas

26/01/05

Inglesas

Hace casi un siglo decía Julio Camba que el Reino Unido existía gracias a los bobbys, los impresionantes guardias que con su casco y chubasquero soportaban incólumes, como la Torre de Londres, unas lluvias capaces de disolver cualquier imperio.
Pero los bobbys no pudieron frenar la pérdida de aquella supremacía y su concentración en una isla y una pequeña parte de Irlanda que resultan físicamente la mitad de España.
Los bobbys ya son poca cosa: le delincuencia crece y la mayoría de ellos –y ellas—portan gorra de visera como los amables carteros antiguos.
¡Ah!, pero para salvar al viejo país, a la gran Inglaterra, a Gales, Escocia e Irlanda del Norte, están las inglesas, sus jóvenes de la clase trabajadora.
¡Qué mujeres! En invierno, y bajo las nevadas de estos días, pisotean briosas las calles con sandalias veraniegas, minifaldas que son cinturones, camisetas de tirantes. Despidiendo vaho por los poros, emiten un calor que, éste sí, disuelve a los elementos. Son la fuerza de ese pueblo.
Las pastelerías, los salones de te y los nuevos cafés de aspecto antiguo que está llenado este país, ponen terrazas descubiertas en el exterior, en las que se sientan las muchachas con sus risas, dejando que les caigan a plomo copos de nieve y grados bajo cero.
Raza descendiente de celtas que hacían la guerra desnudos, de quienes en York le dieron un emperador a Roma, de Braveheart, que como escocés no usaba ropa interior, pero no por tacañería, sino para exhibir sin dificultades su virilidad ante el enemigo.
Esas mujeres enfrentadas al clima más desagradable de las islas atlánticas serán, después, grandes matronas, perennes paridoras de un pueblo duro, soberbio y rocoso como Gibraltar.
Y mientras las inglesas sigan siendo así, Gibraltar nunca será español.

25/01/05

No eran ultras

Cuando estamos sometidos a una gran manipulación informativa que niega el derecho ciudadano a protestar pacíficamente contra el poder, es casi suicida tratar de establecer la verdad Pero debe hacerse.
Y debe decirse que quienes increparon el sábado en Madrid a José Bono hasta expulsarle de la manifestación de las víctimas del terrorismo no eran violentos, ni estaban organizados: eran asistentes que se irritaron cuando el ministro se puso a caminar entre ellos, alejado de los demás políticos, como si esperara un homenaje popular por sus especiales cualidades o triunfos.
Hay imágenes, y los rostros de quienes lo rodean son fácilmente identificables. El Gobierno debería preguntarse por qué esa gente común le era tan hostil. Aunque hubiera algún ultra casual entre ellos.
Los abucheos al ministro no fueron agresiones ni actos gravísimos, como denuncia Bono, exagerando la importancia del incidente. Quien revise las imágenes televisivas observará solo rechiflas y apretujones. No hay gritos, gestos, cantos, ni emblemas fascistas o violentos. Alguien levanta el asta de plástico de una bandera constitucional como para golpearle, pero hay brazos que lo impiden.
Fue un momento bochornoso, de duros insultos a Bono que no pudieron evitar la socialista Rosa Díez ni la expresidenta de la asociación de víctimas convocante, Ana María Vidal Abarca, que trataban de arropar al ministro de Defensa. Con ellas no iba la agresividad general.
Sorprendentemente, las televisiones no divulgan los momentos en los que una concejal socialista vasca perseguida por ETA, Gotzone Mora, que caminaba sola, era aplaudida y vitoreada por los que habían increpado al ministro.
Contraste: abucheos al populista Bono, aplausos a la valiente Gotzone Mora. Los manifestantes estaban indicándole al Gobierno que tipo de conductas detestan o admiran.
No puede tergiversarse lo ocurrido, convirtiendo a los asistentes en fascistas, cuando, si hubiera algún ultra cerca de Bono, es posible que tambien estuviera algún votante socialisa.
Algo está bullendo en mucha gente común. Expresar la irritación contra el Gobierno Zapatero no es necesariamente de ultraderechistas. A muchos socialistas les gustaría hacerlo también.

24/01/05

Triste GGM

Todavía conserva alguna chispita literaria, pero cuando se esperaba una de sus geniales historias, el último Gabriel García Márquez (GGM) ha aparecido como una calamidad comparado con el magnético escritor de “Cien años de soledad”, con el Nobel de 1982.
Los críticos literarios habituales nos han engañado. Quizás porque no se atreven a decir que el escritor está vivo, pero su literatura, muerta y corrupta. Dicen que ha vuelto a escribir una obra maestra con su “Memoria de mis putas tristes” (Mondadori). Una patraña, una falsedad absoluta.
Para alguien con un mínimo de sensibilidad este GGM ya no tiene ni los recursos, ni la imaginación de sus grandes años, y su obrita asquea porque es chusca, cursi y apología de uno de los delitos más repulsivos, la pederastia.
Es la historia de un periodista nonagenario que desflora a una virgen de catorce años, drogada y adormilada por una alcahueta.
Mezquino viejo verde presentado como un don Juan orgulloso de su hazaña. Grosera narración. Artificio rastrero. No es ni realismo mágico ni imitación de la vida de un tipo pervertido: es solo baja literatura, degradación de alguien que fue grande.
Como contraste, se recuerda a Sade y su Justine o Los crimenes del amor, y se entiende por qué el Divino Marqués sigue vivo dos siglos después de muerto.
Se evoca también a Vladimir Nabokov en Lolita, con un Humbert-Humbert que no es un héroe, sino un antihéroe humillado, o al desolador Yusanari Kawabata, en La Casa de las bellas durmientes, seguramente la inspiración de GGM.
Y se llega a la conclusión de que el autor colombiano debería tener alguien honrado a su lado que le diga que sus últimos trabajos son de papelera. Éste libro debe tirarse, olvidarse. Triste GGM.

23/01/05

Arthur Pauling: DOS ESPAÑAS ENFRENTADAS

Nota de Manuel Molares do Val:

Mi amigo y viejo compañero en distintas aventuras por el mundo, el periodista estadounidense Arthur Pauling, me ha autorizado a divulgar su visión de la manifestación de ayer, que envió hace unas horas a los medios que distribuyen su trabajo. Esta versión, para periódicos españoles, es más prolija que la que redactó para los medios en inglés.


DOS ESPAÑAS ENFRENTADAS

Arthur Pauling

Tratemos la manifestación de la Asociación Víctimas del Terrorismo del sábado en Madrid. Desde la lejanía del foráneo, de quien no pertenece a unos u otros, sino que tiene una visión cosmopolita, aunque cercana, de España y de los españoles.
Porque lo que está pasando aquí, entre muchos españoles iracundos, merece un análisis más profundo que la simple acusación a la extrema derecha o a unos descontrolados por los acosos, antes al Gobierno Aznar, y este sábado al ministro José Bono.
Para un observador de la evolución de España este clima de enfrentamiento podría nacer de la distinta importancia que se le dio a las víctimas del terrorismo tras el 11M: los 926 muertos por ETA quedaron relegados por los 192 de los atentados islamistas.
Pilar Manjón, madre de un joven muerto en los trenes de Madrid, surgió como una mártir como nunca lo habían sido las madres de los asesinados por ETA. Con una diferencia: el hijo de la señora Manjón fue víctima de un atentado masivo en el que cualquiera pudo morir. No iban a por él, sino a por cualquiera. Los asesinados por ETA, en su mayoría, eran objetivos buscados, no accidentales.
La manifestación del sábado en Madrid sorprendió a muchos observadores, sobre todo, por su elevada asistencia a pesar de que la escasa información sobre la convocatoria. Numerosos medios ni siquiera la nombraron, como si buscaran su fracaso. En cierta medida, fue boicoteada.
Convocada por la Asociación Víctimas del Terrorismo con el lema “Memoria, Dignidad y Justicia con las Víctimas”, Gregorio Peces-Barba, el Alto Comisario nombrado para atender a estas personas, se negó a asistir al acto, igual que Pilar Manjón, representante de la principal asociación, aunque no la única, de víctimas del 11M.
Dos Españas frente a frente. Y no debe acusarse a una supuesta extrema derecha de haber abucheado y expulsado al ministro de Defensa, porque si fueron de esa ideología quienes lo acosaron, la mayoría de los que estaban alrededor nada hicieron para evitarlo.
No había banderas preconstitucionales. No hubo gritos fascistas. Solo reproches como “sinvergüenza”, “hipócrita”, “caradura” y “traidor”. Dice José Bono que recibió un puñetazo en una costilla, pero quien escribe esta crónica-análisis, que estaba muy cerca de él en aquél momento, no percibió nada más que violencia verbal, aunque también un enorme bochorno en el político.
Que se había salido con la socialista vasca Rosa Díez de la fila los otros políticos, entre ellos los socialistas Jordi Sevilla y Rafael Simancas, a los que nadie molestó quizás porque iban al lado de Ángel Acebes y otros miembros del PP a los que algunos grupos, no todos, corearon.
Sorprendentemente, quienes increpaban a Bono no hacían lo mismo con Rosa Díez, valiente denunciante de todos los que apoyan a ETA. Solo molestaron al ministro. Ella lo defendía y le decía a los increpantes que lo respetaran, que estaba con las víctimas.
Aún más importante, la cadrática vasca Gotzone Mora, también socialista, que circulaba entre los manifestantes, era saludada con gritos de "Valiente", "Heroiza", "Viva Gotzone" .
Bono no explicó el por qué se introdujo entre la gente fuera del grupo en el que estaba. Quizás pensaba recibir un homenaje por su denuncia del caso del Yakolev que ensució al Partido Popular. O no esperaba que hubiera quienes le reprochan que haya eliminado un lema militar de una escuela de suboficiales en Lérida, a demanda de los nacionalistas catalanes.
Quizás no calculara que tendrían su respuesta las manifestaciones previas a las elecciones de marzo y el acoso al Partido Popular por militantes de la izquierda, con golpes y malos tratos a algunos derechistas.
Porque tras aquellos incidentes, ni el PSOE, ni IU, ni los nacionalistas condenaron las agresiones, que narraba con gran vivacidad la cadena SER, aunque atenuando la gravedad de los insultos.
Como si fuera el envés de las manifestaciones contra el Partido Popular tras los atentados del 11M, grupos de exaltados, aunque menos numerosos que sus antecesores, tras expulsar al ministro Bono de la concentración, se manifestaron ante la central de la cadena radiofónica SER acusándola de manipuladora.
Algún día otros harán lo mismo ante la cadena COPE. Ambos grupos tienen presentadores, redactores y colaboradores que excitan los ánimos de los más débiles intelectualmente.
Cuando se polarizan los sentimientos, hoy dan unos, y mañana agredirán los que recibieron antes, y así será perennemente. Y en esta España, en lugar de serenar los ánimos, unos y otros están exaltándolos. Los políticos y muchos medios de comunicación han decidido separar a la ciudadanía en dos bandos: progresistas o reaccionarios. Se trata de que no haya un término medio, un equilibrio, y se está consiguiendo.
Hasta es posible que el creciente fracaso del cine español, salvo excepciones, se deba a que sus representantes solo se manifiestan a favor de las causas que representa el actual Gobierno. No atienden a la otra media España. Tienen un pensamiento único. Los asistentes a la manifestación reclamaban la presencia de intelectuales y artistas españoles, pero de ellos no había la más mínima presencia. Media España probablemente se ha juramentado para no ver cine español.
Al frente de la manifestación iban varias víctimas, entre ellas Irene Villa, una niña a la que le volaron las piernas con una bomba y que quedó tumbada en una calle levantando y bajando los muñones, desangrándose. Le salvó la vida la rápida asistencia médica.
Imágenes de televisión que valieron más que millones de palabras, que muchos discursos y denuncias. El tipo de imágenes que Pilar Manjón pidió que no se diera en los medios informativos, cuando la carnicería que hizo minusválida a la niña, marcó un después para ETA en todo el mundo.
La manifestación concluyó en la Puerta del Sol antes de que salieran los últimos asistentes de la Plaza de Cibeles, a un kilómetro de distancia. Los organizadores pidieron silencio, que se respetara a los políticos y condenaron el acoso a José Bono.
De los portavoces de las víctimas quizás lo mas emotivo fueron dos mujeres. Una, madre de una niña muerta el 11M en los atentados islamistas. Otra Pilar Manjón. Pero serena, con voz firme, pidiendo justicia, aunque también rehabilitación si los asesinos quieren rehabilitarse, arrepentirse del mal producido. Un discurso nada efectista, pero de una incomparable dignidad. Seguramente los medios informativos no hablarán de esta madre que en tres minutos lo dijo todo y no pidió venganza, y mucho menos responsabilidades penales al Gobierno.
Otra mujer fue la viuda del hombre que salvó a un niño de que lo atropellara un camión. Ese niño, de mayor, asesinó a su salvador. Salió de la cárcel y ahora trabaja debajo del piso de la viuda. Y la mira retándola, a ella y a sus hijos.
Se cumplía el décimo aniversario del asesinato en San Sebastián de Gregorio Ordóñez, un joven político del PP, el primer representante electo que mataba ETA. Como sus asesinos, muchos otros pueden salir de la cárcel pronto, y la manifestación pedía que eso no ocurra. La familia Ordóñez aún lee carteles que exigen el pago de la bala que le metieron en la cabeza: “Paga, o devuélvenos la bala”.
La maldad irrita, enfrenta a la gente que debería entenderse. Y ahora hay dos Españas enfrentadas. Nadie le quiso llamar la atención a unos cuando acosaban a los otros, y ahora, si quieren reconducir esta crispación hacia la serenidad los partidos políticos deben exigirle a sus simpatizantes más exaltados que sean comedidos, que con amigos así sobran los contendientes ideológicos.
El Gobierno y las fuerzas de la izquierda deberían recordar los bochornosos ataques al PP durante las elecciones de marzo, en incluso antes, en los casos como el Prestige: la democracia es pacífica, o no es democracia.
La oposición debería analizar que pasó el sábado y dialogar con el Gobierno para hacer un llamamiento conjunto a la serenidad. Porque los ánimos están calentándose demasiado en esta España que hierve a menos de 100 grados.
Exaltar los ánimos o aprovecharse de la exaltación es de ultras, de derechas o de izquierdas, y eso lo están haciendo distintos políticos y medios de comunicación.

¡Todos a la cárcel!

En 1983 Berlanga filmó “Todos a la cárcel”, una película sobre la corrupción de los políticos y de los empresarios en la primera etapa de la democracia, que realmente está repitiéndose ahora.
Juntos y revueltos convivían antiguos presos ideológicos del franquismo, sus carceleros, empresarios dándole comisiones a los mandamases y otros personajes dedicados al dinero y el sexo.
Espectáculo actual en las altas cúpulas políticas, empresariales y también de los medios informativos, porque esta vez el que era hace unos años un respetado grupo de comunicación, ha entrado en la pelea para incrementar su predominio, no para informar.
Todo nace de la debilidad de los grandes banqueros españoles, incursos en causas judiciales por su ingeniería financiera poco ortodoxa, unida a sus luchas por el poder.
Así, la actual dirigencia del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) es producto del hundimiento de su antigua cúpula supuestamente corrupta. Circunstancia que aprovechó el Partido Popular para colocar como presidente a un financiero aznarista.
El banco marcha muy bien, y eso es muy malo: ahora manda el PSOE y quiere destituir al presidente pepero para colocar alguien prosocialista.
Para ello usa como ariete a una empresa constructora sumamente derechista, pero para el Gobierno socialista eso no importa: no es una guerra ideológica, sino para conseguir dinero privado y barato para los intereses partidarios.
Para apoyar este empeño entra en tromba el grupo PRISA haciendo que la cadena SER denuncie al presidente pepero del BBVA ante la Comisión del Mercado de Valores; no con información, sino generando un acontecimiento que crea la noticia: la sabia táctica con la que William Randolf Hearst, el Citizen Kane de Orson Welles, aceleró la guerra hispano-norteamericana.
Estamos ante un círculo perfecto de pillastres políticos, económicos e informativos. Tendremos que evocar a Berlanga y gritar: ¡Todos a la cárcel!.

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